El Penúltimo Sueño



Dedicatoria
A Joaquín Lorente,porque lo amo


Esta magistral novela, galardonada en España con el prestigioso Premio Azorín 2005, es un inmenso canto al amor y a los sentimientos, por encima de los intereses, las normas y los dictados de cada momento.
Joan Dolgut y Soledad Urdaneta viven su primer amor en un contexto donde todo les separa: las clases sociales, las costumbres, el dinero... incluso un océano. Después, su vida se convertirá en un permanente y dilatado sueño inacabado, que sólo despertará al término de sus vidas, con un sorprendente final.
Sus respectivos hijos tratarán de descubrir el gran secreto que dominó la vida de sus padres y los llevó a la muerte. Entre ellos dará comienzo una historia que entrelazará sentimientos inesperados, pasiones sin resolver, contradicciones, equívocos, espiritualidad y erotismo, narrados con una intensidad vivencial y literaria única, y que ya ha sido calificada como “idealismo mágico”.

La balanza torcida

La serenidad es ese sublime estado de ánimo en el que no hay viento que te despeine las neuronas.
En un momento de su existencia hay quienes, porque deben educar, dirigir, juzgar o conducir la vida de otros, entre sus atribuciones tienen dos que marcan los límites extremos de su poder: decidir entre el premio y el castigo.
Cuando premian reconocen, exaltan e incluso, a veces, ponen como ejemplo los méritos de alguien. En mayor o menor medida, en cada premio hay una actitud de admiración.
Cuando castigan evidencian su desacuerdo y repudio, que llega hasta su capacidad para excluir a alguien de un determinado bien. En mayor o menor medida, en cada castigo hay la actitud de un concreto desprecio.
Señalar y decidir la admiración o el desprecio, porque eso es ejercer justicia, siempre depende en grado sumo de la mano que mece la balanza.
El trato de premio o castigo que se da a los hijos, a los alumnos, a unos trabajadores, a la sociedad e incluso a todo un pueblo, cuando se convierte en manifiesta decisión de admiración o desprecio se vuelve trascendente para quien lo recibe, porque muchas veces marca sus huellas de identidad más profundas y determinantes: las de sus sentimientos.Y lo que sentimos siempre es lo que después reproducimos.
Para quien ejerce cualquier poder, la serenidad es un bien supremo. Y lo que más le desprestigia y con el tiempo le perjudica, es tener su balanza torcida.

Ángela Becerra

Lo irrepetible

Glorioso o intrascendente, hoy va a ser un día único porque jamás volverá a repetirse de idéntica manera.
Aunque nuestro cerebro va a ignorar mucha información, sin duda absorberá, codificará y archivará palabras, gestos, hechos y decisiones de nuestro entorno, desde el personal al mundial. Y cuando esta noche cerremos los ojos, tal vez sin que nos demos cuenta, seremos un poco o bastante distintos de cómo nos levantamos por la mañana.
Vivir es un permanente ejercicio de interpretar la novedad.
La novedad sin fin y casi sin sorpresa es uno de los grandes signos de nuestra época, que día tras día nos va moldeando opiniones, actitudes y decisiones. Así va cambiando el mundo y nosotros.
Insistir en repetir a ultranza situaciones y criterios del pasado es negarse a aceptar que aquellas visiones, gestos y palabras que nos daban dicha o seguridad fueron realidades que, con los días y los años, quedaron desgastadas por su permanente roce con la novedad.
Cuando se quiere recuperar lo que se perdió, primero es necesario asumir por qué sucedió y, después, tratar de reponerlo con criterios puestos al día, jamás con los de un pasado que ya pasó.
Si no se entiende ni asume la novedad del tiempo sólo queda la retirada o la imposición, esa almendra amarga que produce halitosis en el alma y arcadas en el cerebro. Mucho mejor es juzgar y entenderse desde la llana realidad del presente.

Con el permiso de Hamlet

Salvo aquellos momentos en los que tenemos conciencia de no estar haciendo nada, lo cierto es que nos pasamos la vida haciendo.
El hacer llena todo nuestro espacio vital. Cada día es una suma encadenada e interminable de haceres y deshaceres, un permanente ir tejiendo los segundos con los minutos y las horas.
A veces conseguimos que sea con hilos y tejidos propios. Nos gusta la pintura y pintamos; nos encanta un trabajo y lo hacemos; vibramos por ayudar y ayudamos; nos fascina la alegría y reímos; queremos amar y amamos. Cada vez que ocurre, sentimos que todo fluye de forma natural y agradable, porque lo que hacemos es la prolongación de lo que sentimos y somos. Hacemos lo que somos.
Pero demasiadas veces nuestra vida la vamos tejiendo con materiales ajenos, alejados de nuestros intereses. Y como hay que sobrevivir, acabamos recurriendo a las finas agujas del cinismo o el fingimiento, a los hilos descoloridos del desinterés y de las rutinas sin esperanza, a los retales sin historia que otros nos imponen. Nos toca hacer lo que no somos.
Ese íntimo aleteo frágil y mágico que conocemos como felicidad, siempre lo percibimos, a veces de forma muy tímida, a veces impetuosa, cuando lo que hacemos es consecuencia directa, sin frenos, comedias ni falsos respetos, de lo que realmente somos.
Si "ser o no ser" es la cuestión, "hacer de acuerdo con el ser" es la plenitud.

Ángela Becerra

Hasta que el aburrimiento

Las dimensiones de nuestra vida empiezan y acaban en nosotros mismos. Pero a veces queremos ampliarnos y por eso buscamos compañías. Pensamos que la adhesión a otros nos aportará algo que ellos tienen y nos apetece; buscamos conexiones que extiendan nuestro existir.
La experiencia la iniciamos muy pronto: los amigos de la escuela, los del barrio... Con ellos, todo era divertido y mejor.
Después llegaron las primeras grandes amistades, esos nudos de vegetación virgen que entrelazados buscan luz y senda en la selva. Con otros sumamos aficiones, ideas, intereses e incluso sentimientos. Compartir era nuestra forma más bella de ampliar nuestro crecer.
Hasta que un día, muchos decidieron crecer unidos a otro ser. Como si no fuésemos enteros, alguien se convertía en nuestra otra mitad: dos medias naranjas de árbol y raíz distinta, gajos y jugos insertados envueltos en una piel común que debía protegernos de un clima llamado "la circunstancia".
Pasaron los años. Unos se mantuvieron unidos y jugosos; otros, esposados por el aburrimiento.
A la pareja cada día hay que añadirle energía y sal de vida. Y cuando el aburrimiento asoma, agarrarlo por el cuello y ahogarlo entre libertades, sorpresas, complicidades, admiraciones y risas. Para crecer en compañía, hay que crecerse y ayudar a crecer. Esposarse con el aburrimiento es aceptar vivir en la jaula sin salida de la desolación.

Ángela Becerra

Seguimos creciendo


Esto es verdaderamente increible y gratificante, ver como cada vez somos más y más en el club de fans de Ángela Becerra. No hay un solo día que revise el correo electrónico y no tenga un par de solicitudes para unirse al club. Aunque parezca mentira, "De los amores negados", a día de hoy, sigue estando entre los 5 libros más vendidos de Colombia (a pesar de llevar varios años en el mercado). ¡Felicidades Ángela! A continuación les dejo dos de los muchos mensajes que habeis mandado! Muchas gracias a todos! Ah... me he puesto en contacto con la editorial Planeta y me ha prometido pasarme unos videos.. esperemos poder verlos pronto en la web! Un beso a todos. Julio Monje.



Hola Julio,
Gracias por todas las sorpresas que trae tu pàgina club de fans deAngela Becerra.Acabo de leer Lo que le falta al tiempo, y tambièn me ha marcado.Empecè a explorar sobre la autora en internet y di con tu pàgina.Asì que aquì estoy.
Saludos
Luz Elena Coloma (Quito-Ecuador)




La foto superior nos la manda Varun, un fan desde Cochin (India). Varun tuvo la suerte de encontrarse con Ángela y no dudo en sacarse una foto! Gracias por habernosla mandado Varun!




El día del huracán

El día que llega la gran ventolera hay que tratar de no volar. Cuando todo se agita hay que pisar tierra firme, atrancar puertas y ventanas y esperar que pase la mala corriente.
Pero el viento más devastador no se configura en los cielos. Toma forma, se dispara e incluso arrasa desde la cumbre de nuestro ser: en el propio cerebro.
Todos, en algún momento, somos provocadores o víctimas de huracanes. Circunstancias que creemos ultrajantes, inadmisibles o inexplicables arremolinan nuestra paz y nos impulsan a romper equilibrios, rasgar opiniones y defecarnos sobre todo lo vivido, construido y amado.
El huracán personal, como arrebato de ira y contundencia que es, siempre gravita sobre una excesiva adrenalina de tensión, esa gran polvareda que ciega la visión y anula la dimensión.
Cuando sucede (siempre llega el día en que sucede) es absurdo, en plena ventolera, tomar decisión de nuevos vuelos, porque la ira paraliza el entendimiento y corroe el amor.
Por eso es tan importante blindar el cerebro y esperar el fin del huracán sufrido o provocado. Permitir que la noche, que es el telón de los días, se haya levantado y redescubrir la luz de nuestro más luminoso y sereno clima personal. Y entonces decidir. Mirándose a los ojos. Sin rencores que lastren, ni odios que cieguen. De clima a clima. Cargados ambos de la energía más eficaz: la de la razón sin ira.
abecerra@adn.es

¿Por qué no te callas?

Por qué no dejas de bramar, vomitar, ofender y mentir sobre nuestra querida Colombia, el país que con inmensos esfuerzos va saliendo día tras día de un lodo que tú ahora te empeñas en regar?
Las FARC. ¿Qué capacidad democrática, de libertad y convivencia das para gobernar a quienes mantienen secuestrados y encadenados durante años a centenares de inocentes? ¿Qué saben de economía quienes no registran más capacidad cerebral que la de sumar los ingresos por sus secuestros? ¿Qué saben de sanidad quienes mantienen a sus prisioneros en las condiciones más infrahumanas y viven de dar soporte al tráfico de drogas? ¿Ellos pretenden ser nuestros futuros presidentes y ministros? ¿Por qué no son capaces de entender y aceptar una auténtica democracia? ¿Por qué crean tanto pánico mientras muestran tanto pavor ante la libre voluntad de los ciudadanos?
¿Crees que éste es el mundo que soñaba tu ensalzado Simón Bolívar? ¿El del secuestro, tráfico de drogas, extorsión, pánico e imposición de criterios? Es fácil imaginar lo que hubiera sucedido si con él hubieses convivido. A la primera te degradaba al nivel de tus ultrajantes criterios: expulsado a perpetuidad de cualquier ejército.
¿Por qué no te concentras en lo que tu talento es incapaz de crear, el plus del precio del petróleo, y lo empleas en sembrar bienestar y paz en tu fascinante país?
¿Para qué necesitas tanto protagonismo fatuo? ¿Por qué no te callas?
abecerra@adn.es

El seso del obseso

El obseso fija la visión en una nube mientras ignora el resto del firmamento.
Como actitud profesional, la obsesión inteligente en un tema puede aportar un plus de energía para el despegue de ciertos proyectos e incluso de la vida laboral.
Como comportamiento humano, que es el encaje de bolillos que cada uno teje con sus ideas, sentimientos y sentires, la obsesión siempre es hilo grueso y tosco incapaz de filigrana, burdo para el contacto amable, nulo para el dibujo y el perfil sutil.
La obsesión por querer imponer a otros un sentimiento concreto siempre acaba convertida en una actitud rotunda, cerrada, miope, fanática y, en ocasiones, histérica. Se quiere dominar la voluntad ajena mientras se es incapaz de controlar la propia. Es el ansia sin limites por tener y disponer de alguien mientras se desprecia e incluso ignora su libre voluntad.
La obsesión es la proa ciega de todos los tiranos. A unos los reconocemos fácilmente por sus vómitos cerebrales públicos y televisados; a otros, a través de los gritos que traspasan las paredes del apartamento; en ocasiones, los adivinamos en la fatigada mirada del amigo o la amiga ciegos de luz propia.
La obsesión por dominar cerebros es la semilla de todos los fanatismos, esas repulsivas hiedras de cien nombres distintos que siguen ahogando el más potente y apacible de los bienes humanos: la libertad que respeta la de los demás.

¿Deseo o no deseo?

Mucho se ha escrito sobre el imperio de los deseos. Hay deseos de toda índole: de poder, de gloria, de tener y acumular, de amar y ser amado, de ser reconocido o respetado... y cuando los deseos se han esfumado y en lo más hondo sentimos ese vacío sin fondo que significa no desear nada de nada nos invade la urgencia de desear lo que sea para seguir viviendo.
Los orientales hablan de la necesidad de no desear para alcanzar el bienestar. Los occidentales, de la necesidad de desear para alcanzar la felicidad. ¿En qué quedamos? ¿Deseamos o no deseamos?
Los libros de autoayuda se explayan en ofrecer fórmulas para paliar las heridas del haber deseado.
Los de marketing, en encontrar el último agujero donde crear un deseo inexistente para venderte un producto. Nuestros deseos bailan con los de otros una danza frenética que nos deja agotados.
Sin embargo, hay un deseo que pocas veces nos detenemos a analizar: el de entendernos a nosotros mismos. Ese no se compra en ninguna parte; no depende de nadie más que de nosotros. No se trata de desear o no desear: se trata de girarla mirada hacia adentro y descubrir en lo más profundo de nuestro ser que mucho de lo que anhelamos está allí. Que somos seres completos que la vida y la “mala educación” se han encargado de fraccionarnos y crear vacíos. Fue y sigue siendo la manera de tenernos controlados: deseando lo que no tienes siempre necesitarás de los que te pueden dar.

Presidente por un pelo

Si se confirmasen las últimas predicciones del Centro de Investigaciones Sociológicas, que son quienes mejor detectan los movimientos de nuestras neuronas, la diferencia entre el PSOE y el PP es de tan sólo 1,5 puntos, una distancia que para los expertos supone que cualquiera puede ganar.
A la espera de los debates televisados, determinantes para los siempre decisivos indecisos, la situación indica que si en estos días nada cambia, el próximo presidente de España lo será por un pelo.
Quien más, quien menos, todos hemos tenido experiencia de lo que es sostener una situación por un mínimo. La amistad que se mantiene por un pelo, el trabajo que se aguanta por un pelo, el amor que sigue latiendo por un pelo…
Las cosas son como son. Aquella amistad se volvió casposa, aquel amor descuidado sufre alopecia. Y obviamente algo pasó para llegar a estas elecciones sin que nadie luzca siquiera una discreta melena. A falta de pelo, la atención de los indecisos tratan de centrarla en las peinetas.
Los modelos que a diario se presentan sobrepasan la imaginación: los hay con apliques de guardias y guarderías, con nacarinas de evoluciones y devoluciones, con bisutería de cheques y chequeos, árboles y dentaduras, lenguas y estómagos.
Cuando esto haya acabado, lo importante será que quien gane se dedique a criar melena. Es lo mismo que hay que hacer con las relaciones que se aguantan por un pelo.

Ángela Becerra

Va a épocas

Todo lo que mejora es porque alguien no acepta lo que existe y consigue superarlo.
La vida es un balanceo descompasado entre la rutina y la ilusión, entre repetir lo conocido y alcanzar lo anhelado.
Las rutinas siempre se heredan, porque en su origen nunca fueron nuestras: nos las transmitieron otros que muchas veces las aceptaron sin más, y cuando en la repetición de lo conocido encontraron su apático bienestar, su beneficio e incluso su poder, nos las impusieron. Este es el principio de la "sociable mezquindad": bajo ningún concepto nuestras inquietudes pueden alterar y poner en peligro su acolchada comodidad.
Las ilusiones son todo lo contrario: nacen en nosotros. Son estallidos que nos invaden, a veces por un contagio ambiental que nos hace disfrutar una novedad. Pero las importantes, a veces trascendentes, son las que desde la ética incubamos entre nuestras más íntimas inquietudes: aquellos sueños y pasiones que nos elevan, proyectan y, cuando los convertimos en posibles, nos hacen.
La rutina es surco ajeno. La ilusión, a las propias. La rutina sirve para dormir; la ilusión, para soñar.
Desde la historia de la humanidad hasta la nuestra personal, todo es configurado por un constante balanceo entre lo trillado y lo nuevo.Y al final, lo único que nos hace mejorar es la búsqueda del bien propio y el bien común, cuando germinan en libertad, sin imposiciones ni fanatismos. Va a épocas.

Ángela Becerra

Gracias, gracias, gracias



Amigos, hoy, tras un mes sin chequear el correo electrónico de los fans de Ángela Becerra, me he encontrado con muchísimas peticiones nuevas de fans. Ya somos muchos. El club de fans ha ido creciendo poco a poco. En un email me comentaban que si era posible publicar una entrada en el blog. ¡Claro que si! Todos aquellos que quieran comentar, publicar... algo relacionado con Ángela, no tiene más que mandarlo al correo: angelabecerrafans@gmail.com, y yo me encargaré de subirlo a la web.

También había gente preocupada pensando que se había abandonado el club de fans... ¡eso nunca! mucho me temo que mientras existan libros de Ángela, habrá gente deseando compartir el placer de sus libros.

Adjunto algunos comentarios que me han llegado por email:

"Querido Julio, visito la web de los fans de Ángela Becerra a menudo y llevo una temporada asustada ya que...¡no se publican entradas nuevas! Quería saber si has abandonado la web o simplemente no has tenido oportunidad de mantenerla al día. Aprovecho para felicitarte por tu maravilloso trabajo, que nos permite saber más y más a cerca de Ángela."

Gladys Pérez- Palencia

" Ángela: me llamo Mª José , soy valenciana de Xàtiva y quiero decirte "ole" por tu trabajo, los 4 libros, son fantásticos, aunque entre 3 amigos debatimos el final "de los amores negaados", aclaranos el final por favor y termina pronto tu último libro , tenemos "mono", enhorabuena y adelante"

Mª José- Valencia

"Desde hace tiempo sigo, empatizo, me estimulo, y lleno de sus mensajes, me fascina su sensibilidad, inteligencia y sus pensamientos. Transmite humanidad, conocimiento y serenidad, toda una fuente y un manantial de valores humanos. Una persona así ,pública ayuda a pensar y creer que la vida vale la pena y tiene sentido para disfrutarla"

Pepa- Barcelona

Feliz Navidad!

Estimados amigos y amigas, la web de los fans de Ángela cumple ya 5 meses. 5 meses intensos, en los que mucha gente ha ido entrando regularmente en la web y se han unido al club de fans. Ustedes hacen posible que esta web sea posible. La web ha registrado miles de entradas desde aquel mes de agosto en el que empezamos. Les deseo de todo corazón una muy feliz navidad. Disfruten de estos días tan mágicos rodeados de los suyos. Yo me releeré "El penúltimo sueño", me regala ganas de vivir. Un beso a todos. Julio Monje.




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La prueba del ocho

Dentro de 12 días, con doce campanadas y doce uvas entraremos en un año nuevo y, como tal, desconocido e imprevisible.
Lo estrenaremos con deseos, que son los anteproyectos por construir; con propósitos, esos monolitos dedicados a la propia dignidad y que sólo se levantan con el esfuerzo personal; algunos incluso idealizarán sus grandes sueños, que son la levitación despierta de los humanos.
Sin creer especialmente, he buscado en mi mochila Google los significados de lo único que, a priori y sin saber lo que vendrá, hace distinto el nuevo año a los anteriores: su terminación en ocho. Una pizca de esoterismo siempre aporta un punto de sal mientras vamos comiendo lo más aburrido de la vida.
Leo que el ocho es la evolución. Es el número de la regeneración porque su cubo es igual a 512, que al sumarse (5+1+2) también da ocho. Y la octava carta del Tarot simboliza "la Fuerza" realizadora o instintiva, que es controlada por el alma a través de la suavidad y el amor.
De vuelta a lo terrenal, como objetivos personales pienso que lo que se desprende de esa mini-investigación del ocho es fascinante: "Evolución hecha con fuerza a través de la suavidad y el amor".
Esta es mi felicitación, estimado lector de las columnas del miércoles. Que en el 2008 evoluciones con la fuerza que brota de tu creer y tu querer, porque eres manantial; y que la irradies con suavidad y amor, porque eres luz.
Feliz Ocho.
abecerra@adn.es
Clickeando sobre la imagen del reloj podrás ver un fabuloso video publicitario de Festina en el que se narra un poema de Ángela Becerra. Sin duda este video consigue emocionar al espectador. Que bonitos versos, Ángela. Julio Monje.

Ángela en el diario ADN

Ángela en el diario ADN
Semanalmente podemos leer las fantásticas columnas de Ángela en este diario de más de un millón de ejemplares.

Ángela Becerra

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